EGO

NUESTRO «COMPAÑERO» INFATIGABLE.

En el mundo de las inversiones, se produce un hecho que podemos suponer pero que es  aquí cuando de verdad nos damos cuenta de su existencia.

Es esa lucha interna que intenta decirte que es lo que tienes que hacer en cada momento. Es aquello que te lleva a saltarte tu plan establecido, intentando convencerte de que lo otro es mejor.

Lo puedes llamar de muchas maneras, para mí es el «Ego«.

Cuando las cosas van bien, somos fuertes y se le puede poner freno. Sólo es necesario pensar «yo estaba en lo cierto».

El problema viene cuando la situación deja de ser lo que nosotros pensábamos, para pasar a un escenario no tan propicio.

Es aquí cuando esa vocecita interior nos empieza a acosar: “ves como tenías que haber hecho lo que te dije, hoy no estarías así,…” Pudiendo convertirse en una auténtica tortura, que nos lleve a hacer alguna locura.

¿Si a mí me ha pasado? Pues sí creo que alguna vez he sucumbido, aunque han sido más las veces que no lo he hecho.  

¿Qué es mejor? Esto podemos analizarlo desde dos puntos de vista:

  1. Cualquier estratega, inversor, empresario,… dirá que lo mejor es ceñirse al plan. Esto nos dará un punto de tranquilidad y permitirá tener nuestra cabeza libre para pensar en otras cosas.
    1. Si el plan no sale como lo esperado siempre se puede modificar, para la próxima vez.
    2. Esto nos permite analizar las variables que pueden afectar, al plan, para corregirlas en cualquier momento.
    3. Como conclusión, decirte que cualquier gran empresa realiza reuniones periódicas donde se plantea el proyecto a seguir. Con esto se consigue que todo vaya en la misma dirección.
  2. Hay otro tipo de gente que se mueve puramente por impulsos. Aquí es donde más influye el “Ego” para hacer las cosas.
    1. Esta gente hoy hace las cosas de una manera y mañana las hace de otra. Razón: “he pensado que esto es mejor”. Pero al tercer día a vuelto a cambiar, a otra distinta o a la primera.
    2. Constantemente está pensando en si lo que está haciendo es lo correcto, o existe otra manera que se ajuste más a la realidad.

Esto transmitido al mundo de la inversión, que es donde estoy metido, se puede convertir en un auténtico caos, vorágine,… que al final nos lleve a devorarnos.

Al final esto se puede traducir es el siguiente ejemplo:

  • Compramos la acción A a 10.
  • Nuestro plan es venderla si llega a 20.
  • De pronto ha llegado a 16 y actúa nuestro “Ego”.
    • Nos dice que ya hemos ganado suficiente (60%) y es momento de recoger beneficios. A ver si va a caer y lo perdemos todo.
  • Decidimos hacer caso y vendemos.
  • Sin darnos cuenta acabamos de caer en una trampa sin salida.
  • La próxima vez venderemos a 15´50, 15, 14´50, 14, 13´50, 13,… y así sucesivamente.
  • Esto provocará que  cada vez salgamos a un menor precio:
    • Reduciendo nuestro beneficio.
    • Estando pendiente constantemente de la cotización para elegir el punto de venta.
  • Provocando que nuestro plan establecido, desde inicio, no sirva para nada. Y acabemos haciendo lo que más nos interese en cada momento.

Un ejemplo real, mis inversiones bursátiles y la bajada en bolsa del 25/10/17.

  • En un día el beneficio acumulado de mi cartera se redujo un 36%, mientras la bolsa estaba abierta.
  • La rentabilidad de mi cartera el 24/10/17, estaba en un 24´38% sobre el capital real.
  • Ese día mi “Ego” me estaba torturando como no os podéis imaginar:
    • “Ves como tenías que haber vendido”
    • “Habrías recogido el beneficio y a otra cosa”
    • “Ahora ya veremos cuando puedes recuperar esta bajada”
  • Ya no podía hacer nada, pero eso al Sr. Ego le daba igual, es cuando más aprovecha para torturarme.
  • Al final del día, mi cartera, acabó con una bajada del 15´50%.Se recuperó en un 50% sobre la caída inicial.
  • Al día siguiente, 26/10/17:
    • Me saltaron dos stops, en la apertura del mercado. Empresas que sacaron resultados el 25/10 AMC (after market closed) y no fueron todo lo buenos que el mercado quería.
    • Razón por la cual mi ego me siguió torturando.
    • Al final del día la situación se recuperó permitiendo a mi cartera, menos dos valores, volver a la rentabilidad del 24´38% del 24/10/17.

¿Cuál es la lección? La que yo he obtenido es que no he de hacer caso a mi Ego y sí que he de seguir mi plan.

¿Qué habría pasado si la situación del 25/10 no se hubiese corregido y hubiese continuado?

  1. Que la rentabilidad de mi cartera podría haber llegado a ser del -9´38%, sobre el capital real. En caso de haber saltado todos los stops.

¿Cuales habrían sido las medidas que habría adoptado?

  1. Analizar cuál había sido la situación y ver si podía descubrir alguna causa.
  2. Continuar con el plan que tenía hasta ese momento.
  3. Corregir este plan, para evitar situaciones como la que podía haber ocurrido.

De esta manera consigo establecer unas bases sobre las que puede funcionar mi plan.

Volviendo a darme la tranquilidad en la que quiero asentarme.

Todos hemos de tener en cuenta, que aunque lo que nos gusta es ganar, habrá momentos en los que tendremos que perder.

Por último ponerte dos ejemplos reales:

  1. Por un lado la inversión en criptomonedas. Actualmente, 13/11/17, gracias a la subida del Bitcoin Cash (BCH), la cartera se ha revalorizado un 100%.
    1. ¿Qué me dice mi Ego? Que cierre posiciones y recoja beneficios.
    2. ¿Qué estoy haciendo? Seguir mi plan y esperar a que siga revalorizándose.
  2. La inversión en acciones. Hay valores que se han revalorizado más de un 20-30-40%.
    1. ¿Cuál es mi plan? Que estos van a seguir subiendo.
    2. ¿Qué voy a hacer? Dejar el stop de venta muy lejos del precio actual. Para que ninguna fluctuación-corrección pueda afectarles.

Esto no evita que esté controlando las inversiones y si en algún momento observo algo que no está en mi plan decida “ponerle remedio”.

Quieres un ejemplo real: MTCH:

  1. El 7/11/17, presentó resultados (AMC) al mercado.
  2. Al día siguiente llegó a revalorizarse un 22´20%, sobre el cierre del 7/11.
  3. Cerró en un 15´24%.
  4. Acabó la semana 10/11/17, con una revalorización del 5´80%.

Ya te puedes imaginar cómo actuó mi “ego”. Una auténtica tortura.

¿Cuál es mi plan? Que este valor tiene que seguir subiendo. Que esta corrección es una recogida de beneficios de los inversores que compraron en los días previos.

¿Me saldrá bien? Eso sólo lo sabe el tiempo.

Espero que te haya gustado el artículo.

O por lo menos que te sirva para enfrentarte a ti mismo de una manera más productiva.

Javier Domingo

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