¿Somos esclavos?

¿Somos esclavos?

Parece una pregunta de fácil respuesta, pero quizá no lo sea tanto.

Vamos a analizar un poco lo que consideramos la esclavitud moderna:

  1. Pasamos muchos muchos años de nuestras vidas formándonos en un empleo en el que vamos a pasar muchas horas y años.
  2. Para esta formación requerimos muchas horas de estudio que por lo general no es fácil y el que estudiamos, no mucho de ello nos sirve para el trabajo en sí que desarrollamos.
  3. Desgraciadamente, la titulitis, sigue estando a la orden del día.
  4. Después de nuestro título, en algunos casos unos meses antes de concedernos el diploma, empezamos las prácticas que no están remuneradas. 
    1. Pero en las cuales vamos orgullosísimos porque estamos empezando el mercado laboral.
  5. Todos nuestros familiares y amigos nos felicitan por el ansiado título.
  6. Hemos acabado con nuestros estudios, los que sean, ESO, Bachiller, Diplomatura… pero no solemos estar contentos, con lo cual nos seguimos formando con Masters y otros títulos que podemos añadir a nuestro preciado currículum.

Línea laboralógica

Hemos acabado de estudiar, y entonces empezamos en nuestro mercado laboral.

Por lo general, está difícil encontrar un trabajo para lo que hemos estudiado, así que empezamos a trabajar en cosas que no tienen nada que ver con nuestros estudios, camarero, limpieza, clases particulares a niños…

Este trabajo ya remunerado, aunque muy mal en la mayoría de los casos, no nos da para mantenernos ni mucho menos, así que lo vamos a emplear en salir los fines de semana y por supuesto, más cursos para seguir la rueda y ampliar un currículum.

Por fin encontramos un trabajo de lo que hemos estudiado, puede ser mitad jornada pero en el mejor de los casos, de jornada completa.

Parece que seamos libres, todo lo que hemos estudiado podemos ponerlo en práctica, en el mejor de los casos tenemos 8 horas para hacerlo. Ahora bien, tenemos que poner un precio, vamos a redondear a 1,000€.

La gente de nuestro entorno se pone contenta, radian felicidad, todos contentos, nosotros también. Nuestros padres nos felicitan y nos dicen que gracias a nuestro esfuerzo, tenemos un gran trabajo. Todo marcha sobre ruedas.

Pero queremos formar una familia, nos damos cuenta de que un alquiler son 600€ más 100 luz y 50 agua, no nos da para comprar una casa.

Aquí es cuando empiezan las cuentas de verdad. Esas cuentas que deberían enseñar en el colegio pero que no interesa que los niños aprendan.

Pero bueno, no pasa nada, nuestra novia trabaja. Su sueldo será para el resto de gastos.

  • ¿Es esto así?
  • ¿siempre hay trabajo para dos personas?
  • ¿Qué pasa cuando uno de los dos deja de trabajar?
  • ¿Por qué tenemos que compartir nuestra vida?

Es decir, está muy bien que vivamos en pareja, pero parece que es la única opción para las personas porque no hay otra.

Una persona como media, podríamos ponerla en 1,000€, eso son 12,000€ en todo un año sin gastos. Son 120,000€ en 10 años.

Significa que si pasamos 10 años de nuestra vida trabajando 8 horas diarias sin gastar absolutamente nada de dinero, podemos comprar al contado una casa media. Por supuesto, no pediremos lujos, una casa normal. Aquí no ponemos ni agua, ni luz ni comunidad.

¿De verdad es esto normal?

Es decir, es lo que hemos idealizado nosotros solitos.

A fuerza de una sociedad que se ha encargado de grabarlo a fuego, día tras día, tras otro y otro y otro día. Una pena sí, pero es lo que solo todos y cada uno de nosotros hemos consentido.

Así que os animamos a salir de este hoyo en el que solo nosotros nos hemos metido.

Ahorrar, invertir, no gastéis más de lo que debáis, no hagáis más gorda la pelota.

Quitaros deudas, gastos, invertir lo que os sobre a final de mes y multiplicar los ingresos hasta que podamos ser libres y dejar de ser esclavos de una sociedad que graba a fuego lo que interesa que sigamos.

RAQUEL MARTÍ

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